"Había comenzado a llover cuando él estaba a punto de descubrir que en realidad nunca había existido...Éste fue el momento en el que él creyó descubrir que en realidad nunca existió, que toda su vida fue una pobre metáfora confeccionada por los demás con su propia complicidad, y descubrió también, pero sin asombro, que la diferencia entre la cobardía y el coraje sólo estriba en el entusiasmo. El coraje es sólo entusiasmo e inconsciencia. La certeza de que todo es lo mismo, que nada cambia ni podrá cambiar nos hace cobardes porque nada vale la pena; así el coraje es sólo disposición de pagar el precio, cualquier precio."
Héctor Tizón. Luz de las crueles provincias. Ed. Alfaguara, 1995
"Y tal vez (ya que por lo visto, entre la guerra anterior y la actual, el frío lo había conservado en tan buenas condiciones, mientras se arruinaban los modistos, se tiraban por la ventana los banqueros, se alejaban las maniquíes, pasaban angustiosas incertidumbres los vendedores de cuadros, vendían los pintores surrealistas sus obras a los multimillonarios y los multimillonarios intercambiaban en la Bolsa poblaciones de parados), tal vez, efectivamente, no hacía ( con aquel matinal paseo por el bosque helado) sino cumplir reglamentariamente alguna obligación de servicio..."
Claude Simon, Las Geórgicas. Ed. Seix Barral, 1985 |