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¿Qué será la literatura? Tres historias
de infancia A lo largo de su conferencia Ricardo Piglia abordó la pregunta
sobre el futuro de la literatura “la pregunta
que será la literatura, esa pregunta por un lado
plantea la cuestión del futuro como surgió en torno a
las hipótesis de Italo Calvino en las seis propuestas para el
próximo milenio….” Para el autor
se tratará de ver Nos recuerda que como tal esa pregunta ha recorrido la historia, pretendiendo definir su esencia. Toma dos momentos que aun persisten como herencia de esa discusión: la tradición del formalismo ruso, la vanguardia Rusa de los años 20 que interroga sobre cual sería el elemento que hace literario un texto, terminado por reconocer que para responder había que pensar en el lector, el receptor, los efectos, los usos. En un segundo momento con Sartre, momento de la filosofía conectada con las prácticas artísticas, éste retoma la pregunta para concluir que la única manera de contestar es responder a partir del efecto que produce. Con esto señala que “por un lado la pregunta propone una reflexión esencialista y en la respuesta en definitiva tienen que recurrir a la categoría de la recepción, que no hay nada en la práctica misma que permita responderla”. Esta síntesis inicial sirve de marco para los interrogantes actuales sobre la literatura y las nuevas tecnologías, y agrega, “aunque un escritor escribe para saber que es la literatura, no tiene respuesta, pero trato de hacerme esta pregunta en consonancia” Tomará entonces la técnica como punto de partida del interrogante planteado, en el sentido de si es posible reflexionar de qué manera la técnica en sentido social influye en el futuro de la literatura. La primera hipótesis, es que “la literatura se equivoca con la técnica la usa mal”, es la idea del “cambio como desperfecto”. Para desarrollar esta hipótesis toma ejemplos, tomando los elementos más materiales de la producción literaria… los elementos materiales en la escritura son menos visibles que en los artistas plásticos porque en definitiva escribir ha sido siempre lo mismo: “materialmente escribir es poner una palabra detrás de otra……. Y otra frase y otra y que tenga cierta música …materialmente las cosas no han cambiado mucho…La práctica de un sujeto encerrado con elementos materiales sostiene toda una maquinaria social o productiva, a la literatura la atraviesan distintos regimenes sociales pero su universo es bastante persistente…” En esa evolución de instrumentos señala un momento: la invención de la máquina de escribir: “su sentido social, objeto, función es copiar los manuscritos para que llegaran más claros a la imprenta, pero los escritores se apropiaron de ese instrumento que no ha sido creado para la creación”… y derivó en usos algo desviados de un instrumento que tenía su ámbito propio en el mundo de las oficinas… “si uno corregía había que copiar de nuevo, y a veces a mano y luego pasarlo, usábamos recortar con tijera y se pegoteaban fragmentos…” “Este es un ejemplo de uso desviado de un instrumento técnico…había
algo de mecánica popular en esto, y una épica de ese
uso, por ejemplo en Henry Miller, el ruido de su máquina
cuando escribe, la épica de la máquina de Henry Miller.
Y en Kerouac con su escritura automática que reprodujera
el ritmo de la vida, para ello se consiguió una bobina
que no tenía fin, buscando unificar el arte y la vida, es
otro ejemplo de la lucha contra la técnica para ponerla al
servicio de una práctica, que tiene una cualidad difícil
de definir, porque supone el cuerpo del sujeto: la técnica
tiende a apropiarse del cuerpo del sujeto, ponerlo al servicio de
la máquina y ahí se produce una tensión
en el arte entre lo que máquina pide y puede hacer y el cuerpo
del sujeto. “La aparición de la computadora permite que la circulación más inmediata del acervo cultural esté más presente para todos. Y aquí viene la segunda hipótesis: la escena contemporánea propone la aceleración en la velocidad de circulación y acceso y encuentra un obstáculo: que el tiempo de la lectura no se ha podido acelerar. Se puede acelerar el acceso, la cantidad de textos, pero leemos con la misma velocidad de los tiempos de Cervantes, obedece a la lógica del cuerpo, al sistema de desciframiento de signos con movimiento y temporalidad. …Pero el acceso depende de la capacidad de lectura, y ahí aparece la diferencia con la imagen que se descifra instantáneamente, las palabras tardan más tiempo. Ese es el punto en que podemos aportar una reflexión. ¿En qué consistiría esa temporalidad? Es la temporalidad del lenguaje, el lenguaje nos da la noción de la temporalidad, no sólo por el uso de los tiempos de verbo que nos permiten articularla, sino porque también tiene una relación con el cuerpo que no se puede cambiar…todos los intentos de nuevos lenguajes no pasan de ser utopías. En el sistema más cotidiano de experiencia, sabemos que son los silencios, la alusión, la elipsis, la capacidad de decir más de lo que dice. La literatura trabaja con eso, con movimientos y ritmos, la lectura es la parte que se ve del iceberg de la cultura humana, que no es más que la relación con el lenguaje y su capacidad de transmitir experiencias. Después las técnicas y las máquinas hacen posible circulaciones distintas. Hoy esa circulación se ha acelerado, pero no el acto de la lectura. Lo que sí hay es un proceso de desmaterialización, todos vivimos ese proceso, incluso no hace falta ir a la librería, pero el momento de la lectura sigue siendo con el sistema de desciframiento signo tras signo, de forma lineal, y a la forma de descifrar le podemos dar un ritmo, el de la respiración, incluso el de dolencias del cuerpo… “ “Donde el lenguaje ha alcanzado su mayor velocidad, de decir más con menos palabras, es en la poesía, una pequeñísima aceleración…” “La lectura, con su temporalidad propia como la persistencia de la tradición cultural, esa escena donde un sujeto detiene esa circulación acelerada, que el sujeto pueda dominar esa situación, ni siquiera por decisión propia, sino porque la experiencia supone un tiempo, una temporalidad que uno controla, que responde a los propios ritmos, aunque quiera acelerarlo y ser, como decía Macedonio, lector salteado, no es un error, sino un tipo de lectura, o la percepción distraída…La literatura nos ayuda a parar un poco esa marcha acelerada, establece una relación estable entre el movimiento del lenguaje y la experiencia aunque haya un solo lector. Eso lo tienen claro los poetas, nunca se quejan por la falta de lectores, eso es tema de los novelistas. La poesía para los que escriben es el punto más alto, porque es el lugar donde el lenguaje es usado tal cual debe ser usado. Porque la literatura nos pone en una relación de desciframiento que no tiene que ver con el contenido de lo leído sino con el modo en que está construida esa significación, con uso del lenguaje de todos pero llevado a puntos de una situación de incertidumbre…” Finalmente la cuestión donde está pasando algo con el uso de las nuevas tecnologías, “ es con la propiedad, la noción de autor se pone en cuestión, al menos en relación a tradiciones establecidas entre la producción social y la apropiación privada. No olvidemos que en el lenguaje no hay propiedad privada, lo usamos y sigue circulando, el paso a la propiedad privada es el momento social, hubo momentos en que la noción de autor era diferente. Otra vez hay un desperfecto, tanto poder copiar, pegar, etc. Ya hubo escaramuzas en torno al plagio y también está cambiando el estatuto de la cita… y ahí abre otro tipo de interrogantes diferentes a los que me he estado planteando…” “Pero volviendo al núcleo de mis dos hipótesis, para volver al título, hablaré de tres historias de infancia que tiene que ver con un proyecto en el que estoy trabajando y que en cierto sentido tiene que ver con la pregunta qué será la literatura, podemos entenderla como una pregunta infantil. Las tres historias que voy a contarles están ligadas a primeras experiencias, no quiero decir el origen, sino sencillamente el principio de algo, y me refiero al recuerdo de lo que a mi me parece el principio de algo, y no la certeza del acontecimiento, pero sí la certeza de tener el recuerdo. El primer acontecimiento: nosotros vivíamos en un barrio tranquilo, Adrogué, cerca de la estación. Cada media hora los pasajeros del tren que venían del centro de la ciudad pasaban por la puerta de mi casa. Paralelamente yo veía siempre leer a mi padre, yo tendría cuatro años, desde luego no sabía leer, y me he dado cuenta que aquello que no entiendo lo repito, un impulso mimético, entonces como veía lo que mi padre hacía, no entendía en qué consistía, un día hice lo que él hacía, agarré un libro de la biblioteca y me senté en el umbral de la casa esperando que pasaban los pasajeros y me vieran leer y me acuerdo que tenía un libro azul, y de pronto, yo creo que el recuerdo se constituyó, por esta escena: una sombra baja y me dice que tengo el libro al revés…Entonces, yo hago bromas, digo bueno esa sombra son los críticos que siempre están bajando diciéndome eso, y a veces pienso, tal vez era Borges, porque Borges pasaba los veranos en esa zona, de todas manera era un pedagogo. Para mi es mi primera experiencia con un libro, la llamaría el umbral, me siento en el umbral, que es un lugar en el que estoy con el libro haciendo ver que leo, y tengo esa sorpresa, delata que estoy fingiendo algo que no sé hacer. Lo interesante es la fijeza del recuerdo. El segundo recuerdo está conectado con la escuela y con el primer texto que recuerdo que leí, estaría en ese momento en 1º superior… era ascender, uno leía y escribía ya.. la maestra nos proponía lo que llamaría una lección de lectura. Nos daba un libro con textos, pequeñas historias, que había que leer en voz alta sin equivocarse. Simultáneamente al acontecimiento de esa escena de lectura que yo imagino que era la 1ª vez que leo, estoy aprendiendo a escribir y lo recuerdo bien porque soy zurdo y en aquella época nos obligaban a escribir con la derecha, de modo que soy un zurdo contrariado. Hago todo con la izquierda menos escribir, que es lo único que hago con la mano derecha. Y recuerdo la escena simultánea de la señorita que me obliga a escribir con la derecha y me ha puesto una lista de palabras y frases, incluso me dejaba después de hora, y sólo recuerdo la palabra lámpara, no sé si era porque era esdrújula, y luego en otra escena estoy en la cocina de mi casa estudiando ese texto para leer al día siguiente y de ese texto me ha quedado la primera frase: llegan barcos a la costa trayendo frutos de afuera , que me parece el principio de una novela de Conrad, porque primero está ese presente histórico que tiene, ese infinitivo raro, y luego ese gerundio, y después la idea de la costa, y la idea de frutos de afuera, mercancías múltiples, incluso la aliteración. Siempre he pensado que esa frase tan extraña para mi, con un corte muy interesante, que me resuena siempre como algo asociado a la literatura, alude a algo enigmático, algo que se entiende claramente pero que parece esconder algo, no se sabe que pasa en esa costa. Ese el primer texto que recuerdo haber leído. La tercera historia de infancia es un poco mas avanzada, en el año 49, de pronto llega a mi casa, - siempre hay alguien que se queda, parientes…- De pronto llega una pareja de Europa, después de la guerra, es un hombre que se llama Paolo muy elegante que me impresiona porque usa unos anteojos ahumados que son espejo, que si uno los mira se ve reflejado en ellos. Y tiene una mujer que está con él. El día de mi cumpleaños esa mujer me regaló un libro. Seguramente yo tenía otros libros, pero siempre pensé que ese fue mi primer libro, el que me dio esa mujer bellísima, que venia de Europa. El libro que me regaló era Corazón, de Edmundo de Amicis, lo único que recuerdo es una escena enigmática, que el padre del protagonista está en una situación muy difícil, típico de esas novelas miserabilistas, el hombre se gana la vida copiando documentos y a veces se queda dormido. Entonces, el hijo aprende la letra del padre, y se levanta de noche y copia los documentos del padre y no le dice nada …Ahí hay una especie de utilización de la bondad y de la sensibilidad y por otro lado ese copiarle la letra al padre, ese acto de bondad que nadie sabe….Mi literatura creo yo, ha no ha hecho otra cosa que intentar alejarse de esa escena … Con estas tres historias he querido dar respuesta a esa pregunta que será de la literatura entendida como el enigma que puede ser para cualquiera que la practica, el motivo por el que decide dedicar la vida a la literatura. Quizá, estas tres historias permitirían, en un sentido poco claro, imaginar una posible respuesta…. * Trascripción realizada por Ana Madarro |