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temas clave: psicoanálisis Lacan política pensamiento revista digital


Parque infantil, técnica óleo sobre tabla, 35x27 cm.
Ricardo Horcajada (cortesía del Centro de Arte Moderno)

 


Vis cómica

Horacio Valla Ingenieros
Psicoanalista

Vis, poder, violencia son la misma cosa, una fuerza para domesticar lo que está vivo y para que no quede algo que esté de más o de menos, para que el mundo1 esté cerrado, que los misterios de psyché (alma y vida) sean para la ciencia y la religión, pero, a pesar de su empeño, este de la violencia, la vida y la realidad no puede ser la misma cosa. Perseverancia para hacer de lo que está vivo un segmento de recta que tenga principio y fin, o una pirámide, como Keops.

Lo que está de más o de menos puede ser inquietante, podría salirse de lo que está mandado que es la línea recta. La violencia, hija del poder, instrumento de la represión, impone la línea recta ─una abstracción, un ideal─ aplastando como a un gusano lo que pueda haber de vivo.

Importa cómo nos empieza colocando en este mundo el viejo Freud a las personas, hacemos equilibrios riesgosos porque la vida es algo que sube y baja o que siempre está de más o de menos; principio de placer, homeostasis. Con el soporte de unos ejes cartesianos esto se ve chato, pero se advierte que sube y baja y se mueve en todas direcciones haciendo curvas y contorsiones: y que no tiene principio ni fin. La realidad, el otro principio se presenta más bien segundo y se lo juzga necesario para el mantenimiento de la vida, pero, contrariamente ya es cálculo y el cálculo ya no es vida, es el principio del contrabando, se contrabandea que la realidad y la vida son la misma cosa. “Hemos de liberarnos de la cárcel de los intereses que nos rodean y de la política” advierte Epicuro, y también “¡Huye, afortunado, a velas desplegadas de toda forma de cultura!

Las ideas son fundamentales para que no pueda pasar nada nuevo, desengañarse de ellas, cantos de sirenas, trabajan para el poder con la ciencia y la religión, metalenguaje que gobierna los afectos y lo que no se sabe.

Violencia es palabra que se resiste a tener sentido porque los tiene muchos, como verbo, como nombre, como adjetivo. O sea, que existe entre imaginaciones y cuentos de hadas: pero mata cuando ya no es palabra.

De Heraclito padre de la guerra y del fuego –lógos– nos ha quedado este fragmento claro y elocuente:

“Lo propio para los efesios de la mayoría de edad en adelante ahorcarse todos y dejarles el gobierno de la ciudad a los menores, ellos que a Hermodoro, hombre de entre ellos el de más valía, lo echaron a destierro, proclamando ‘de nosotros no haya uno que sea el de más valía; y si lo es, a otra parte y con otros.’ ”2.

El fragmento habla por sí mismo y verifica una lógica sencilla y aplastante: Todo; y que los efesios todos se traguen su propio veneno. Una cosa (violencia) es condenar a Hermodoro al exilio o la muerte que son la misma cosa y otra verdadera es decir ahorcarse todos los efesios mayores de edad.

El psicoanálisis siempre ha sostenido y en eso lleva razón: la realidad es representación, fantasma, ficción. Siendo de esta manera no parece haber ninguna verdad en la realidad, o en todo caso la prosopopeya donde Lacan la hace hacer su numerito, como él mismo se refiere a ella, ‘numerito’; que no es poco.

Juzgue uno el poder del estado y el de la palabra, aquellos efesios finalmente son historia, donde están los muertos; Heraclito hoy sigue dando guerra.

Hay muchas realidades en el sentido de las naciones, (además de la fervorosa defensa de la propia realidad, vanidad increíble), tantas realidades como idiomas, de ahí costumbres tan diversas y tan parecidas.

El mono parlante hace lo que puede con esta lógica de conjunto cerrado, universales y la excepción, además, lo peor es que la solución que encuentra para esta última es mortífera: el exilio, la cicuta o la cruz.

También, gracias a la letra fálica hace lo que puede con la sexuación ya que el lenguaje pone una lógica en el cuerpo donde no importan los caracteres sexuales secundarios; es más, se nos revela que la lógica de la sexuación masculina es la misma que la de los efesios. Así están las cosas: “…a pesar de vivir en un mundo muy comparable al de un asilo universal de alienados, consecuencia no menos cierta de la existencia de significantes, ustedes lo verán.” 3 Entonces, todo esto ocurre porque habla, mas no por las cosas que dice (que es como se dice cuentos chinos), sino por lo que le hace hablar4.

Para Freud, el inconsciente se funda gracias a la represión en conflicto siempre con las creencias, normas y costumbres. La represión no se ejerce sin violencia ¿a qué equilibrio le conviene separar la representación del afecto para que lo pague el cuerpo?

Sin desmentir a Freud, Lacan ataca en el seminario 17 poniendo las cosas del revés; para mejor, en la contradicción podría estar el invento, no una solución. “Camino arriba, camino abajo, uno solo y el mismo”.5

1 mundus: romanos, surco que se trazaba en torno al lugar donde debía fundarse una ciudad y que era una comunicación tierra infierno. Eliade, M. El mito del eterno retorno.

2 Fragmento 87 / 121 D-K (pág. 264). García Calvo, A. Razón común, Edición crítica, ordenación, traducción y comentarios de los restos del libro de Heraclito. Lecturas Presocráticas II, Ed. Lucina, 1985.
3 Lacan, J. Seminario IX, La identificación,clase4.

4 “Eso que desde el curso de don Fernando de Saussure se suele denominar sistema, y también para el caso lo que manejan como ‘competencia’ del hablante ideal en la escuela del Sr. Chomsky, o lo que otras veces llamamos aparato de la lengua”. García Calvo, A. Del Lenguaje, pág. 10, Ed. Lucina 1991.

5 Fragmento 60 / 60 D-K (pág. 177). García Calvo, A. Razón común, Edición crítica, ordenación, traducción y comentarios de los restos del libro de Heraclito. Lecturas Presocráticas II, Ed. Lucina, 1985.

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