OSTENDE AL SUR
Noni
Benegas
Ostende 1 tiene su homónimo en una costa al Sur.
Estando en Ostende2 al Sur
se piensa, sin que conste,
en Ostende al Norte.
Se camina
por sus senderos de arena y se descubre
el viejo hotel3 , calco de las construcciones
fin de siglo de Montreux,
o la rivera izquierda
de Ginebra.
Pero Ostende,
es una estación ruinosa en
la provincia de Buenos Aires
frente al Atlántico;
es un juego
descascarado de jardín
en una terraza brumosa;
es un arbusto
rodando por la playa.
La herrumbre
trepa los muros abriendo puertas
sobre las dunas:
es la que fulge quieta en todas las lanzas
de
la escuela flamenca.
El devastado hotel existe para la luz del
norte,
La que aquí sufre irriga, como un subsuelo fértil,
La composición feliz.
Ostende,
exangüe bajo el viento,
al Sur.
1 Célebre balneario belle époque
en Flandes, (Bélgica)
sobre el Mar del Norte, pintado por Turner en 1844, y frecuentado
por la aristocracia en el 19 y el XX, conserva su elegante clientela.
(Casino, Aeropuerto Internacional, Tren rápido a París,
etc).
2 Dos belgas la crearon
en 1909 en la costa Atlántica,
como remedo de la ciudad flamenca, sin tener conocimiento del
terreno. Al comienzo, Ostende fue desierto. Recordaba don Gesell
que una vez debió entrar al Viejo Hotel por encima de
un tablón directamente al primer piso; la arena tapaba
la planta baja. Hoy esas cosas ya no ocurren. Los médanos
están más o menos fijados, hay residencias, una
población, y la calle de asfalto ahora envuelve al hotel
formando una esquina, la de Biarritz y Cairo, reveladora de la
pretensión de parecerse al lujoso balneario de sus orígenes.
3 Antoine de Saint Exupèry
pasó largas temporadas
en la habitación 51, entre 1928 y 1930 Adolfo Bioy Casares
llegó junto a Silvina Ocampo. Y allí, en el Viejo
Hotel Ostende, encontró la inspiración para darle
vida a su novela: Los que aman odian.
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