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Justo Barboza, Celofán azul" técnica mixta - 42 x 28 cm - 2006" (cortesía del artista)

 


No es eso

Horacio Valla

El ser más perfecto de la creación tiene siempre malestar, sensaciones extrañas en su cuerpo, algo en el cuerpo que le es ajeno y que decimos en psicoanálisis como afectos, excitación, goce. Ayer hoy y mañana. Hoy, son las costumbres y los ideales de las sociedades, desde que el hombre se puso a hablar en el neolítico. Estas costumbres e ideales son muy diversos y contradictorios.

Entendemos el malestar así, como angustia, desasosiego, mala gana, inquietud, nerviosismo, aburrirse. Algo del cuerpo en el campo del lenguaje. Lo que nos toca del campo del lenguaje es por un lado fabricación de sentido y por el otro fabricación de goce. Sentido y goce, ilusiones y afectos son dos cuestiones para el fracaso de la subjetividad.

Estos oficios de malestar que se hacen en el cuerpo (ajenos a la voluntad y empeño) se complican con las ideas (esto es sentido s(A)); esta es la experiencia del psicoanálisis. Tanto es así, esta complicación de las ideas con el cuerpo, que cuando la palabra viva se pone en marcha las ideas se ponen en cuestión, "las propias ideas", los ideales de cada quien, la imaginación de cada quien. Así, por la palabra, el levantamiento de la represión secundaria reúne la idea y el afecto restableciendo el principio del placer. Entonces, el malestar, que no desaparece con la palabra viene y va, por lo menos, cambia de rumbo, se mueve, se desplaza. Algunos síntomas cambian de lugar.

Este malestar muestra sentimientos diversos donde el cuerpo habla o dice lo que la conciencia se prohíbe― para conformar al ideal I(A).

Dos caminos tiene el psicoanálisis para vérselas con estos sufrimientos. Si se trata de lo reprimido, se abre una vía al entendimiento de este malestar por el desciframiento del inconsciente y la interpretación, (falta, deseo, objeto, satisfacción pulsional).

El otro camino, posible, de nuestra intervención, donde se trata del goce, corresponderá (a los misterios) al acto analítico. Goce donde habita la repetición para la muerte, pulsión de muerte. Las instancias mortificantes de la letra Ф, letra innombrable y singular. Una indagación en esta vertiente de lo que toca al goce excede las pretensiones de esta intervención.

Para nuestro propósito nos dejaremos llevar por la corriente de la fabricación de sentido y la existencia de las cosas, de lo que son las andanzas de la verdad y la realidad.

Estas dos creaciones del lenguaje, semántica y goce están en la realidad. El uno puede estar más en lo simbólico y el otro más en lo real, pero, los dos están en la realidad.

La realidad es lo que se sabe, es el mundo donde existen las cosas.

En la realidad estamos las personas, y estamos en la realidad porque estamos nominados, clasificados, cuantificados. Sin cuantificación y sin la fabricación del tiempo no hay realidad que valga, no entramos en las cuentas del rey, pero, ya se sabe que el rey cuenta con nosotros.

Nuestro documento de identidad cumple con las condiciones que exige la realidad. El Yo, tiene en ese documento su lugar en la realidad.

La persona, el yo de la segunda tópica, se coloca en la realidad según unos ideales, se identifica con ideas y con imágenes; así, el yo se propone alcanzar las metas del futuro (conseguir algún título, realizaciones sociales, tener un sexo, alguna clase de éxito, etc.) confundiendo las ideas, que es lo que se tiene, con el deseo, que es lo que a uno le falta― como si no se tuvieran ideas para regalar.

La persona se identifica y, así, este yo y las creencias de su tiempo son la misma cosa. El yo, además de alimentarse de prejuicios también se acompaña de imágenes para sus espejismos, semblantes, se disfraza sin darse cuenta y sin poder evitarlo, se disfraza de toda clase de personajes para alcanzar la satisfacción de cumplir con sus ideas, "con la satisfacción del deber cumplido", nada de real por supuesto, nada de goce. La verdad tampoco tiene mucho de real pero, está dicho que la verdad perfora los semblantes: las nubes, el trueno, el arco iris. También, cuando la verdad se desata -por fortuna- se agita el mundo y el amo tiembla. Pero, finalmente, la realidad vuelve las cosas a su cauce

El lenguaje fabricando ideales fabrica malestar, el yo protesta y el cuerpo protesta, el yo estará incómodo e insatisfecho le den lo que le den.

Nos preguntamos ¿Cómo sobrellevar las presiones del ideal?, Freud le da una especie de consejo al yo: el sentimiento de sí. El sentimiento de sí es una suerte de satisfacción pacífica ante la presión de los ideales, aspiraciones; la recomendación de Freud es algo así como que no se debe aspirar a la gloria inmarcesible y más se debieran valorar modestas aspiraciones. Esas son satisfacciones que hacen bien.

Arreglárnosla con el malestar en la realidad es arreglárnosla con el lenguaje. Son los idiomas y costumbres de cada sociedad los que sostienen la realidad que la lengua fabrica (primero hay que estudiar todas las lenguas dice Saussure)1. Muchas realidades, tantas como idiomas. Estos, los idiomas, "el lenguaje, elucubraciones de saber sobre la lengua" dice Lacan (Seminario 20)2. Las realidades son diversas, la "propia realidad", la de las identificaciones de su tiempo, eso es lo malo.

Verdad, negación, realidad

Un relevamiento exhaustivo de la verdad excede la intención de este comentario3; lo que nos pone en guardia, de paso, de lo peor de la verdad, y de la peor de todas, la que quiere ser toda la verdad, la de los fundamentalismos de la vida cotidiana. Pero, hay la verdad que conviene al psicoanálisis, como medio decir, que es la que no da ningún ser, la que abre a la división subjetiva.

Seguiremos sin más el hilo de aquella que desaparece ni bien aparecida. Que desaparece como verdad quiere decir que se hace palabras con significado, ideas, conceptos, y por lo tanto se pone a hablar de la realidad, se hace realidad. Con el inconveniente ahora, de que la realidad no puede ser verdad.

Si esto es así, entonces, es que la verdad está en otro lugar que donde está la realidad.

Para seguir este razonamiento de que la realidad no puede ser verdad vamos a sacar a relucir para nuestros fines dos frases o aforismos de Lacan, conocidos por todos. Uno es de "La cosa freudiana...": "Yo, la verdad, hablo." ("Hombres, escuchad, os doy el secreto. Yo, la verdad, hablo".) El otro aforismo es del Seminario 20 y dice: "No es eso", (con un antecedente en el Seminario 19: "Te pido que rechaces lo que te ofrezco porque no es eso".)

Yo, la verdad, hablo, nos viene de Heraclito, tiene ecos de Heraclito. A Heraclito esta frase le hubiera gustado. ¿Es Yo, Lacan, la persona, quien dice la verdad? ¿Es acaso la soberbia intelectual de Lacan? Pero, si no es la persona de Lacan, ¿quién es Yo que dice semejante cosa?

También a Heraclito se le atribuyeron soberbia y altanería donde dice a la manera de Lacan: Yo por quién la razón habla. Pero, no es la virtud lo que nos importa sino que nos interesa la cuestión de Yo4.

El libro de Heraclito es una lógica de contrarios donde nos queda de un lado la razón y del otro lado la realidad5.

Entonces, de un lado la lengua. La lengua está hecha de índices y cuantificadores, índices y cuantificadores son palabras que no tienen significado, como por ejemplo: "yo, hay algo, estoy aquí." Entonces, yo no tiene ningún significado, no es ninguna persona. Este yo que no es nadie, el índice de la lengua, común a todos los hombres, éste yo en todo caso sería el que podría decir la verdad.

De un lado la lengua, lo común y, del otro lado la naturaleza de los antiguos físicos o la realidad, lo que hoy entendemos como realidad. La realidad es todo lo que existe, como existe Dios o el unicornio. La realidad esta hecha de palabras con significado, con los significados de los idiomas. Esto estaba claro para Lacan y para el oscuro Heraclito.

La lengua es sin fin y nunca podrá hacer un todo. La realidad no conforme con ser todo lo que existe se empeña en ser todo lo que hay. Hay la lengua que la desmiente, lengua que fabrica y destruye la realidad

"No es eso", dice Lacan. Nunca damos con el objeto que nombramos, nunca es eso, tampoco alcanzamos el Ideal, tampoco la satisfacción que esperamos del objeto6.

Lacan, también lo dice de manera positiva, "la realidad es fantasma"; agregamos a esta lógica, lenguaje, sentido, ideas, semántica7. Haciendo excepción del amor a la verdad, todas nuestras verdades son negativas: No es eso. "Esa señora que aparece en el sueño que no es mi madre".

El comienzo de un análisis es desidentificatorio ("Observación sobre el informe de Lagache..."). Las identificaciones que hacen al Ideal del yo son ideales, creencias, cuentos de hadas, un análisis espera ponerlas en cuestión, pero un psicoanálisis, inevitablemente, fabricará nuevas identificaciones que serán igualmente falsas como las de comienzo. Mas, sin identificaciones, hoy y siempre, no hay realidad que valga. La realidad como la repetición siempre la misma y siempre diferente.

No es la cuestión, entonces, de que se cambiaran unas identificaciones por otras o que se tuviera la pretensión ridícula de terminar con ellas. Se trata de la negación, de la que Freud propone como origen del juicio en el ensayo del mismo nombre. Este signo, "no", la negación es el fundamento de la inteligencia, ¿la negación de qué? La negación de la realidad: no es eso.

¿Y quién es que dice no? Lo dice yo8, el yo común, el de la lengua que no es nadie, una palabra sin significado.

El yo de la segunda tópica dice "palabras con significado que hacen las cosas de la realidad, las cosas como clase y pertenencia a una clase"9 . Este yo es el que cree que "es eso", y si no que será otra cosa que pueda ser eso, sosteniendo de esta manera la realidad y los ideales  del Poder. Ideales del futuro, siempre para mañana.

Así, la negación de las creencias, de los ideales de la cultura, de los ideales del psicoanalista (el del amor logrado, el de la autenticidad y la independencia), la negación de la realidad, este: no es eso, lo dice el yo común, y este yo común es inteligente, hace su juicio, no puede mentir, sólo dice la verdad, dice: no a la realidad, no me lo creo.

Así, el escandalete interesado que se propicia con la verdad y la soberbia de Heraclito y Lacan se verifica que es un escandalete sin razón, absurdo.

La metáfora paterna es un buen argumento para situar la cultura a la manera de Lévi-Strauss, naturaleza y cultura, dos mundos y un abismo entre ellos, un imposible donde habitan los mitos. El lenguaje fabricando sentido donde no se sabe.

Formalizamos la metáfora paterna con un algoritmo (es decir, barras, números y letras) y esto nos da cierta lógica. Un sujeto y la lógica del significante para entendérselas con el objeto.

Relaciones de parentesco, orden, sexuación, idioma, costumbres, desconocimiento, esto en todo caso es la cultura. Edipo para el psicoanálisis. Padre, madre, niño, hermanos, etc., pero esto hay que creérselo; porque no es que uno se quedaría fuera de la realidad, si no, que viviría en una realidad infernal. Las psicosis están en la realidad.

Donde no puede poner orden la metáfora paterna hay las psicosis, las psicosomáticas y la debilidad mental. Todos somos un poco débiles mentales, dice Lacan. Tenemos demasiadas ideas, tenemos mucha fe, somos todos creyentes, el Yo es nuestro campeón. Esto nos hace débiles mentales.

Las realidades son diversas

No se ha tratado aquí de los valores morales o de la alienación en el discurso de la tecnología y los objetos, es decir de nuestra realidad social.

Pero, lo que sí es competencia del psicoanálisis es "la propia realidad", la del goce, la de las identificaciones, los espejismos del yo, los objetos sustitutos.

Psicoanálisis es descreer, desmentir, disolver las identificaciones y creencias, perder la fe.

Decir no a "la propia realidad" es decir verdad.

Notas

1. " "...el lenguaje es una institución pura ... una institución sin analogía" (47: 59-60). ¿Cómo acceder a la naturaleza de esta institución única? No hay otra vía que recurrir en primera y en última instancia al estudio de las lenguas. Pero a su vez pretender estudiar éstas olvidando que "están primordialmente regidas por ciertos principios que se resumen en la idea del lenguaje es un trabajo... carente de toda significación seria, de toda verdadera base científica" (47: 65), lo que hace que el estudio general del lenguaje deba alimentarse de las observaciones de todo tipo que se hagan en el campo particular de una u otra lengua.". Saussure y los fundamentos de la lingüística. Estudio preliminar y selección de textos: José Sazbón, pag. 15. C. Editor de América Latina, 1976.

2. "El lenguaje sin duda está hecho de lalengua. Es una elucubración de saber sobre lalengua. Pero el inconsciente es un saber, una habilidad, un savoir-faire con lalengua. Y lo que se sabe hacer con lalengua rebasa con mucho aquello de que puede darse cuenta en nombre del lenguaje". Lacan, J. Seminario 20 pag. 167. Paidós 1981.

3. Sin embargo, puede ser de interés mencionar algunas de las apariciones de la verdad en los ejercicios de Lacan: ya como estructura de ficción ("La carta robada"), también como distinta de la exactitud y no por ello menos rigurosa ("Función y campo de la palabra"), como aquella que se escabulle ni bien aparecida ("La cosa freudiana), la verdad lógica de las letras V F, además la que es hermana del goce (Seminario 17), también la que nace como resultado de la letra Ф, estructura de ficción, verdad, realidad (Seminario 18).

4. García Calvo , con relación a este Yo, en su análisis del primer fragmento del libro de Heraclito nos aclara la confusión, transcribo: "..."yo" (...) más que brutalmente identificarlo con el Heraclito histórico, será simplemente yo por quien la razón habla; pero la arrogancia aparente de la expresión sería algo chocante, y no justificada por otras que de Heraclito se nos hayan transmitido". (pág. 36). Agustín García Calvo, Razón común, Edición crítica, ordenación, traducción y comentarios de los restos del libro de Heraclito. Lecturas Presocráticas II, Ed. Lucina, 1985

5. Nos recuerda Garcia Calvo en lo que sigue lo que es Razón común, lengua, logos. Logos "que dice juntamente 'contar' de 'cuenta', 'contar' de 'cuento', 'decir', 'calcular', 'razonar', y a quien se llama por diversos motes 'administrador de todo', 'divinidad', 'guerra', 'fuego inteligente', común a todos los hombres y extraño para ellos generalmente, no es otra cosa que lenguaje (Si el lenguaje puede mencionarse a sí mismo sin convertirse en otra cosa), y por tanto a la vez ordenación, por oposiciones y correlaciones, y a la vez actividad de habla lógica, razón raciocinante". Ibid.,.pág. 34.

6. "No hay otro discurso que el del semblante ... el semblante no se enuncia más que a partir de la verdad" Lacan, J. Seminario 18, clase 9.

7. "El fantasma en que está cautivo el sujeto, y que como tal es soporte de lo que se llama expresamente en la teoría freudiana el principio de realidad." Lacan, J. Seminario 20, Aún, Ed. Paidós, pág. 97

8. "Puede intentarse aquí, por un prurito de método, partir de la definición estrictamente lingüística del yo (je) como significante: en la que no es nada sino el shifter o indicativo que en el sujeto del enunciado designa al sujeto en cuanto habla actualmente. Es decir que designa al sujeto de la enunciación, pero no lo significa". Lacan, J., Escritos I, "Subversión del sujeto...", pag. 311. Ed. Siglo XXI, 1971.

9. Quien esté familiarizado con la Tertulia Política o Psicoanálisis Público que lleva A. García Calvo en el Ateneo de Madrid desde 1998, podrá reconocer en nuestros argumentos no sólo el espíritu sino también la lógica que es de empleo en esta tertulia.

Madrid, noviembre 2004

XIV Jornadas de Clínica Psicoanalítica El malestar en la cultura hoy

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